CRÍTICA: ‘Los favoritos de Midas’, una crítica a los que mueven los hilos del sistema

¿Pagarías a un anónimo la nada desdeñable cantidad de 50 millones de euros si esa persona te dijera que cada cierto periodo de tiempo va a asesinar a alguien hasta que realices el pago? Esta premisa es la que propone ‘Los favoritos de Midas’, la nueva miniserie española original de Netflix, que llegará a la plataforma el próximo viernes 13 de noviembre.

Esta trepidante serie del gigante de streaming se trata de la adaptación del relato homónimo de Jack London, escrita en 1901, aunque llevada al tiempo actual. El inicio de la ficción nos adentra en un Madrid acechado por una revuelta civil, provocada por un incremento en la factura de la electricidad, que se pone más fea con el paso de los días.

La serie cuenta con un fantástico reparto, encabezado por Luis Tosar, Marta Belmonte y Guillermo Toledo, aunque si hay alguien a quien destacar -a pesar de su corto papel- es Elena Irureta, siempre fantástica en todos sus trabajos.

La trama aborda la integridad en el mundo de los negocios, con un elemento no muy común en la realidad en la que vivimos: Victor Genovés es un empresario con demasiados escrúpulos y un sentido alto de la moralidad.

La ficción aborda la obsesión a la que puede llegar una persona debido a la extorsión a la que es sometido: ¿renunciar a todo lo que tienes a cambio de salvar la vida de un puñado de personas que no conoces? Esta pregunta que se hace el personaje le lleva a un punto de locura en el que cree que cualquiera puede estar detrás de este chantaje, llegando a pensar que cualquiera de su alrededor puede estar detrás de esos «Favoritos de Midas».

‘Los favoritos de Midas’ es un thriller bien construido que, capítulo a capítulo, te muestra como se mueven los hilos en las clases sociales más altas -tanto de los negocios como de la política, muy ligados en algunos momentos-, y que te deja con ganas de seguir dándole al botón de «siguiente episodio» cuando aparecen los créditos del que estás viendo.

Finalmente, también se puede hablar de que la serie es una seria crítica a las clases sociales, ya que mientras el pueblo llano se parte la espalda -y pierde algo más- en las revueltas por demandar sus derechos, las clases más altas siguen viviendo su vida como si nada hubiese pasado, cosa que se hace patente en una escena concreta de uno de los episodios finales.

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