ESPECIAL EXCLUSIVO | ¿Que ocurría en los cuatro episodios nunca emitidos de ‘Ana y los siete’?

Si hay una serie que terminó con polémica, esa fue ‘Ana y los siete’ allá por el 2005, cuando la creadora de la ficción quiso terminar este proyecto -emitido durante cuatro años- con una boda de cuento de hadas y final feliz, mientras que Televisión Española se negaba en darlo por finalizado.

Tras el desacuerdo entre el ente público y Ana Obregón, el canal decidió encargar cuatro nuevos capítulos a la productora que se había hecho cargo de la serie hasta entonces, por lo que escribieron y rodaron estas nuevas entregas sin la protagonista -y también sin Fernando, interpretado por Roberto Álvarez, por cuestión de tramas-.

Este encargo no fue conocido por la creadora de la serie hasta tiempo después, cuando parte del equipo de guionistas le informó, cuando fue a despedirse de ellos, que la serie iba a continuar sin ella, por lo que esta impuso una demanda a la productora. El juzgado, ante la imposibilidad de juzgar el caso con la rapidez suficiente antes de la emisión, impuso medidas cautelares, prohibiendo la difusión de los episodios 92, 93, 94 y 95.

Finalmente, dos años después el juzgado dio la razón a Televisión Española, otorgándole la posibilidad de emitir dichos capítulos, pero la tele pública ya no vio oportuno emitir dichos capítulos debido a que la producción de la serie había terminado tiempo atrás y no existía la posibilidad de continuar con las tramas que quedaban inconclusas tras esos cuatro episodios.

A pesar de esto, y que nadie -salvo el juez- haya visto los cuatro capítulos nunca emitidos de ‘Ana y los siete’, TV EN CADA MOMENTO ha podido acceder, en exclusiva, a la información sobre las tramas principales que iban a acontecer en cada uno de dichos capítulos:

EPISODIO 92

Fernando y Ana han cogido un avión para marcharse de luna de miel a África tras su boda, pero en televisión se informa de la noticia de que el mismo avión que había cogido la pareja se había estrellado, sin conocerse la identidad de los muertos y de los supervivientes. Se trata de ocultar dicha noticia a los niños diciéndoles que la tierra ha sido invadida por los marcianos y que no deben poner la televisión ni salir a la calle.

La junta de accionistas del banco que presidía Fernando, como mayor accionista, comenta la noticia del siniestro padecido por la pareja y se habla de la inconveniencia de dejar la institución en manos de Don Nicolás, padre de Fernando, y de unos niños. Emerge en dicha reunión la figura de un socio desleal de Fernando, llamado De la Torre, quien conspira para hacerse con el paquete accionarial de aquel en vista de su desaparición y tomar así las riendas de la entidad. 

Existe una conversación telefónica de Don Nicolás con el banco que presidía su hijo Fernando en la que se le convoca a una reunión con los demás accionistas. El abuelo hablará también con el abogado de la familia, que le pone al corriente de la pendencia de una causa penal en la que a su hijo Fernando se le acusa injustamente de estafa.

EPISODIO 93

Don Nicolás acude, en compañía de los más mayores de sus nietos, Carolina y Nando, al Ministerio para recabar información acerca del siniestro. Allí se les informa de que no tienen noticias de Fernando y de Ana, porque sus cuerpos no han aparecido, dejándoles abierta la posibilidad de que aún permanezcan con vida. 

Los niños empiezan a echar en falta noticias de Fernando y de Ana, y Guille sueña con acudir junto a sus hermanos a la reunión de accionistas del banco. Debido a esto, los niños escriben juntos una carta para su padre y Ana.

Don Nicolás acude en compañía de todos sus nietos a la reunión con los accionistas del banco donde se les propone -por el momento sin éxito- que les vendan sus acciones, resultando especialmente significativo que en el curso de dicha reunión la pequeña Lucía le espeta a De la Torre que «si estuviera aquí papá, le habría dado un puñetazo». 

Don Nicolás conversa, ya en su casa, con otro socio del banco llamado Leandro Valle, y cuya deslealtad -y connivencia con De la Torre- aquél desconoce. En el curso del encuentro le habla a Don Nicolás de la conveniencia de vender las acciones para preservar el buen nombre de su hijo Fernando, ya que otra vez surge el tema de la causa penal por estafa contra Fernando. 

Se produce una traición: pese a seguir Don Nicolás los consejos de Leandro Valle y vender todas sus acciones, además de invertir lo obtenido en una empresa que dicho individuo le sugirió, los miserables socios de Fernando persisten en su querella contra él por la supuesta estafa, circunstancia capaz de dañar su buen nombre y, en definitiva, el de la familia. 

Aparece inopinadamente en la casa familiar un enigmático e inédito personaje, Clara, interpretado por Cristina Peña, que acude con el aparente propósito de devolver un objeto que tenía en su poder: el reloj que a Fernando le habían regalado sus hijos con ocasión de la boda. 

EPISODIO 94

Este nuevo personaje, Clara, relata a la familia que el reloj se lo dio el propio Fernando. Les cuenta que viajaba en el mismo avión y confirma que fue él quien le salvó la vida, no habiendo vuelto a saber del mismo tras el siniestro, lo que supone un nuevo halo de esperanza a la reaparición de Fernando y Ana. Aunque no se llega a grabar, el guionista concibe la posibilidad de realizar un flash back con Fernando que refleje el episodio del salvamento de Clara en el curso del siniestro.

Don Nicolás propone a Clara -sin éxito- que intervenga en una rueda de prensa que él convocaría con el fin de que relate la heroica actitud de Fernando al salvarle la vida, lo que, en el sentir de Don Nicolás, podría contribuir a rehabilitar la imagen de su hijo, ya bastante deteriorada por el asunto de la estafa. 

Se desvela al telespectador que Clara es, en realidad, una ladrona internacional de joyas cuya pista sigue de cerca la policía, en cuya misión se encuentra empeñado Alfredo, tío de los niños, e interpretado en los episodios grabados -pero no emitidos- por Antonio Pagudo. 

La inversión efectuada por Don Nicolás siguiendo la sugerencia de Leandro Valle resulta ser ruinosa, dado que la empresa en la que se llevó a cabo se encontraba al borde de la ruina, circunstancia que aquél conocía. Ello, unido a la causa por estafa contra Fernando, conduce a la familia a la ruina, decretándose el embargo de la casa familiar. 

Uno de los compinches de Clara, que llega a la mansión, es confundido por los niños con el funcionario que ha de ejecutar el lanzamiento, y es derribado al suelo con facilidad para más tarde ser materialmente embutido en una alfombra que los niños se encargan de enrollar y custodiar debajo de un mueble. 

La segunda compinche de Clara, tras diversas tribulaciones por la casa en busca de su colega, a quien persigue por haberse apropiado de parte del botín, es despachada por otro de los personajes, a causa de determinado equívoco, mediante un sartenazo en la cabeza. Ambos cacos huyen despavoridos ante tan vanos e inocentes contratiempos. 

Justo antes de ejecutarse la medida, Clara, que se siente en deuda con Fernando por haberle salvado la vida, invierte parte de su ilegítimo botín en levantar el embargo, convirtiéndose así en la nueva dueña de la casa que acepta condescendiente la presencia en ella de Don Nicolás y de todos sus nietos.

EPISODIO 95

Celia, mantiene en el colegio una discusión con sus compañeras, quienes le habían manifestado que su padre, Fernando, era un ladrón y un estafador. 

El tío Alfredo, que es policía y está pasando unos días en la casa, conversa telefónicamente con un colega, y en ella le relata que una mujer llamada Clara, que se encuentra también en la casa familiar, fue salvada de morir por parte de su cuñado Fernando en el curso del accidente aéreo. 

Don Nicolás se reúne con el abogado de la familia, quien le refiere que los documentos que revelan la verdad sobre el asunto de la estafa y que serían capaces de rehabilitar a Fernando se encuentran en poder del perverso socio: De la Torre. Clara escucha esa conversación. 

La hija mayor, Carolina, da cuenta de que su padre Fernando aparece en todos los periódicos por el asunto de la estafa. Carolina insiste a Clara -también sin éxito- en la conveniencia de que dé una rueda de prensa para preservar la figura de su padre Fernando. Aunque le gustaría hacerlo, hay un inconveniente: Clara no puede aparecer ante la prensa, ya que pena de ser descubierta por la policía, que sigue su pista. 

Aparecen en casa las niñas con diversas heridas provocadas por la pelea mantenida con sus compañeras y suspiran: «si papá estuviese aquí, no dejaría que nos pasara esto».

Aunque Clara se niega a dar la rueda de prensa que le piden, sin embargo, dada su experiencia en el apoderamiento de lo ajeno, consigue entrar en el banco de Fernando y hacerse con los documentos que, en poder de De la Torre, podrían desvelar la inocencia del padre de los niños. De la Torre acude a la casa familiar y recibe una severa censura de las niñas, quienes le reprochan haber perjudicado a su padre.

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